lunes, 10 de febrero de 2014

Y le juro

Fotografía de Mariano Gaviño Romero 
Y fue lo último que escuché: ¡Anaaa! Y  la "a" quedó rebotando como pelotas en el patio del colegio, con ese repicar hueco y cada vez más cortito. Y después viró a un zumbido que se incrustó en una de mis dendritas; y ¡zas!, se desparramó a todo el cerebro. Y aún persiste allí, así: zzzzzzzzzzzz.  Y fue en ese instante que me arrancaron de un tirón, hacia atrás; me aspiraron con una rapidez que no se parece a nada. No...  No, tampoco...  Ni siquiera a eso. 

Le juro y le vuelvo a jurar que desde ese día tengo vértigo. 

2 comentarios:

  1. Cómo ha cambiado desde la primera escritura. Ganó en imágenes y sonidos. La escritura fonética le otorga mayor dinamismo. Sara Isabella Bonfante

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